
Hace un tiempo conversaba con mi hermana sobre el efecto de usar falda cotidianamente y coincidimos en que habíamos observado que las personas de ambos sexos nos trataban con mayor atención y amabilidad cuando llevábamos falda, y llegamos a la conclusión de que había que tomarlo en cuenta y usar falda con más frecuencia. Recientemente recibí este texto que no puedo afirmar ni rechazar por falta de información, pero me pareció interesante compartirlo y dejarlo al criterio de cada quien.
La naturaleza de la mujer le permite con facilidad estar conectada con la energía de la Gran Madre, con la Madre Tierra y con el poder de lo sagrado femenino, y a través de esto con la energía sexual.
La energía sexual es un flujo poderosísimo que nos ancla a la materia; si la sabemos dominar y usar a nuestro favor nos dará un gran poder, pues es esta misma energía la creadora de la ilusión, de lo que conocemos como real, como mundo material. El chakra encargado de esta conexión con la energía sexual o la Madre Tierra es el chakra raíz.
La práctica, el dominio y el trabajo con este centro energético nos permite reactivar el poder que reside en nosotros, para poder manejar la materia. La mujer es poseedora en gran parte de esto, pero ha bloqueado por ignorancia este centro energético hasta el grado de casi desaparecerlo, y con ello muchas cosas se ponen en riesgo y en caos. Al estar bloqueado este puente de donde se extrae la energía necesaria para mantener el sistema, la ilusión o materia en un orden perfecto como creadores, teniendo el control de nuestra creación, se cancela toda posibilidad de dominio de lo mencionado, y el cuerpo físico también empieza a descomponerse, a alterarse, a estar desequilibrado, y por ende todo el mundo externo también.
La mujer desde la prehistoria usó faldas, que permitían una conexión total, un puente perenne, del chakra raíz y el área sexual femenina con la tierra, teniendo así el flujo de energía activa constantemente. También los antiguos sacerdotes atlantes y egipcios, así como Jesús y Buda, entre otros, usaban faldas permitiendo el flujo constante de energía entre la tierra y el área sexual, y esto les daba poder. Aún en nuestros días los sacerdotes y personas que manejan el poder usan faldas para tener activo este puente energético.
La mujer moderna no tiene idea de lo que ha producido el uso del pantalón: está bloqueando el paso de la energía de la Diosa (de la Tierra) hacia el útero, que es donde se puede crear todo con el uso o enfoque mental y así tener más poder sobre lo externo y lo interno. Es necesario que la mujer regrese al uso de las faldas, para que vaya sanando día a día este puente, y haciendo que su chakra raíz esté firme, pleno y poderoso, brillante, para un mayor poder, y de esta forma elevar la energía kundalini, para bien de ella y del planeta. Una mujer que usa pantalón tendrá dificultad para reactivar esta energía de la kundalini, su sagrada energía sexual, para su propia sanación y despertar; la meditación sólo le ayudará a la reconsagrada conexión de los chakras superiores, trabajando sólo la energía masculina del Padre o Dios.
Cuando una mujer usa una falda facilita la importante conexión entre la energía de la Madre o Diosa y su área sexual, que es el centro de creación, formación y poder femenino. Entonces esta energía se concentra, dándole la posibilidad de usarla ilimitadamente para cualquier cosa, entre ellas curar a personas, predecir el futuro, curarse a sí misma, canalizar, armonizar, dominar, guiar, materializar.
La mujer actual no tiene idea de lo que activa, de la cantidad de energía que está moviendo al usar falda. Dependiendo del tipo de falda, la energía será sexual, jovial y de vitalidad, o sagrada y de guía de luz. Con una falda larga la conexión con la tierra es como una especie de túnel cerrado que permite más capacidad y sabiduría. Además, cuando una mujer vista una falda tendrá más admiración, respeto, atracción y magia sobre los que la rodean, aunque no sean conscientes de lo que está pasando.
La importancia de estar anclados con la Madre Tierra
La energía femenina es la que nos reconecta con nuestra Madre Gaia y con su red de Consciencia Crística Universal, desde los nuevos meridianos, sanando viejos patrones de dolor de nuestra energía (planos emocional, mental) y centros energéticos. La sanación de la energía femenina (tanto en hombres como en mujeres) nos posibilita el anclaje de nuestro SER, la apertura de los códigos de información de nuestro ADN, para ser volcados en este plano de manifestación. Es muy importante estar enraizados, anclados a la Madre Tierra, para develar esta información, para que SEA manifiesta.
Gracias a Verónica Herrera, Lorena Herrera y Abril por este aporte que no se como llegó a mí pero supongo que empezó con ellas.